Menopausia y riesgo cardiovascular: lo que sí deberías vigilar

Cuando pensamos en la menopausia, solemos hablar de sofocos, cambios en el sueño, alteraciones del ciclo o cambios en el estado de ánimo. Sin embargo, hay otro aspecto de esta etapa que merece atención: la salud cardiovascular. 

Durante la transición hacia la menopausia se producen cambios hormonales y metabólicos que pueden favorecer que haya más problemas y riesgo cardiovascular.  

Esto no significa que la menopausia provoque por sí misma una enfermedad cardíaca, sino que es una etapa en la que la salud cardiovascular merece una atención especial. 

¿Por qué aumenta el riesgo cardiovascular durante la menopausia? 

Durante la transición a la menopausia disminuyen los niveles de estrógenos y pueden producirse cambios en la distribución de la grasa corporal, la presión arterial, el colesterol, la glucosa y las propiedades de los vasos sanguíneos. Algunos de estos cambios pueden contribuir a un aumento del riesgo cardiovascular habitual durante esta etapa. 

Por eso, más que esperar a que aparezca algún síntoma, es importante controlar algunos parámetros como la presión arterial, el colesterol y la glucosa, especialmente si existen otros factores de riesgo. 

Además, una menopausia precoz, especialmente antes de los 40 años, se ha asociado con un mayor riesgo cardiovascular a largo plazo. 

Taquicardias y palpitaciones en la menopausia: ¿son normales? 

Uno de los síntomas que puede generar más preocupación son las taquicardias en la menopausia o la sensación de que el corazón late más rápido o de forma diferente. 

Estas palpitaciones pueden sentirse como un corazón acelerado, golpes fuertes en el pecho, aleteo o latidos irregulares. Los cambios hormonales propios de la perimenopausia y la menopausia pueden favorecer este tipo de sensaciones, que suelen ser temporales y no necesariamente indican un problema cardíaco. 

También pueden influir otros factores frecuentes típicos de esta etapa, como el estrés o la falta de sueño, la cafeína o el alcohol. 

Sin embargo, no conviene atribuir automáticamente cualquier taquicardia a las hormonas. Las palpitaciones también pueden estar relacionadas con la anemia, alteraciones de la tiroides o problemas del ritmo cardíaco. 

Por eso, si las palpitaciones aparecen con frecuencia, son cada vez más intensas o duran varios minutos, es recomendable consultarlo con un profesional sanitario para determinar cuál es su causa. 

Notar el corazón más acelerado puede formar parte de los síntomas de la menopausia, pero hay situaciones en las que no deberíamos restarle importancia. 

Si las palpitaciones se acompañan de dolor o presión en el pecho, dificultad para respirar, mareo intenso o desmayo, es necesario buscar atención médica urgente. 

¿Qué deberías vigilar durante esta etapa? 

La prevención cardiovascular no consiste en obsesionarse con cada cambio del cuerpo, sino en conocer los principales factores de riesgo y realizar un seguimiento adecuado. 

Durante la menopausia puede ser especialmente útil: 

  • Controlar la presión arterial frecuentemente. 
  • Revisar el colesterol y la glucosa según las indicaciones de un médico. 
  • Mantener una alimentación equilibrada. 
  • Realizar actividad física de forma habitual, combinando ejercicio aeróbico y trabajo de fuerza. 
  • Cuidar el descanso y gestionar el estrés. 
  • Evitar el tabaco y moderar el consumo de alcohol. 
  • Conocer los antecedentes familiares de enfermedades cardiovasculares. 

La American Heart Association considera la transición menopáusica una etapa importante para la prevención de enfermedades cardiovasculares y la detección temprana de factores de riesgo. (*) 

(*) Fuente: American Heart Association (noticia en español, 2024) que resume la declaración científica de la AHA en Circulation (2020).